El submarinismo, o buceo, consiste en la inmersión en agua (ríos, mares, lagos, etc.) desarrollando una actividad deportiva, aunque en muchas ocasiones sea de investigación, comercial o militar. Para practicarlo, es necesario equiparse siempre con material especializado.
En su modalidad deportiva, esta disciplina tiene dos categorías:
- Submarinismo libre: en apnea o a pulmón. Es la forma más sencilla y antigua que se practica. Consiste en las realizar inmersiones manteniendo la respiración después de una profunda inspiración en superficie. Para ello no es necesario contar con un equipo especial, si bien es recomendable el uso de máscara, tubo de respiración snorkel, aletas y, en menor medida, un traje termo-aislante.
- Submarinismo autónomo: con equipo o escafandra. Esta modalidad consiste en almacenar aire a presión en una botella que permite estar respirando este aire durante un tiempo considerable.
Además del equipo básico y la botella de almacenamiento, se requiere un mecanismo de flotabilidad integrado a un arnés (chaleco de flotabilidad), un sistema de lastre, un sistema de válvulas, boquillas y tubos y unos “relojes” que permiten saber la profundidad y cuánto aire tiene.
La modalidad deportiva del submarinismo autónomo se limita generalmente a -40 metros de profundidad, mientras que la modalidad profesional permite profundidades de más de 100 metros.
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